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¿Cómo repensar la Colonia? Sobre la renovación del Museo Colonial

13 Aug ¿Cómo repensar la Colonia? Sobre la renovación del Museo Colonial

AUTOR: SOFÍA MOLINA
FOTOS: COLLAB

 

Resulta curiosa la manera en como pensamos la historia. Los paradigmas que hoy en día se tienen en torno a “los oscurantismo de occidente” no pueden estar más equivocados y pareciera que la verdadera época oscura la estamos viviendo nosotros. Me refiero a la concepción actual sobre dos periodos históricos que abarcaron gran parte de la historia occidental: la Edad Media y la Colonia.

Normalmente, cuando dichas épocas surgen en una conversación, la desinformación que se tiene sobre ellas hace que la mayoría de la gente caiga en opiniones regidas bajo estos paradigmas. Se piensa a la Edad Media como un periodo de estancamiento e ignorancia, uno en donde la humanidad no produjo nada más allá de la inquisición. A su vez, se especula a la Colonia como una época en donde los dominados sucumbieron ante los dominadores y, desde Latinoamérica, se tiende a recordarla con cierto aire de luto, como un periodo de perdida cultural, de matanza racial y de sumisión. Y no se sabe más. Las personas desconocen que estos periodos abarcaron gran parte de nuestra historia, entre ambos suman más de quince siglos, que se traduce a 15 mil años de la historia de occidente. Se ignora que estos dos periodos contienen nuestros años de mayor riqueza, diversidad y encuentro cultural. Sin ellos, el lenguaje, la economía, la agricultura, el derecho, la educación, la milicia, todas las estructuras y tejidos sociales que tenemos hoy día no serían posibles. No se hablaría en español, francés o alemán, ni se escucharía sobre el cacao, el azúcar o los derechos del hombre.

¿Pero se continua pensando que nada pasó, que nada digno se produjo además de represión, muerte y barbarie?

 

Lo que pasa es que no hemos sabido cómo pensar la historia. Nos regimos bajo un pensamiento teológico infundido por una narrativa lineal del pasado y el futuro, una que tiene un principio y un fin, un génesis y un apocalipsis. Se piensan los sucesos bajo un discurso de causa-efecto, y se tiende a ver el presente como progreso sobre el pasado. Así, se piensa que nuestra contemporaneidad es mucho más rica que la colonia, pues eso es lo que los discursos independistas nos han enseñado. Pero, como muy bien menciona Ana Pizarro en Palabra, literatura y cultura en las formaciones discursivas coloniales, la historia no es un todo homogéneo ni lógico, sino un flujo de temporalidades donde han sucedido miles de transformaciones y de rupturas. Épocas tan extensas como la Edad Media y la Colonia no se componen a partir de un todo unitario, sino mediante un conglomerado de encuentros, enfrentamientos y disyuntivas que abren paso a nuevas formas y estructuras, nuevos modos de organizar y pensar el entorno.

Y esto es lo que pretende la renovación del Museo Colonial: narrar la colonia como una época de transformaciones bilaterales, es decir, como un periodo en el que se produjeron cambios en, y desde, ambos continentes.

 

 

Así nos lo cuenta Felipe Palacios, museógrafo durante la renovación del museo y actual director de arte de Collab. En los cuatro años que tomó el proyecto (de los cuales tres estuvieron concentrados en la restructuración de la casa y uno en curación y museografía), se buscó la creación de “un diseño global, aprobado por el comité directivo del Ministerio de Cultura”. La idea era que todo girara en torno a una temática especifica: la transformación, y se colaboró entre todas las áreas para que cada sala diera cuenta de ello. Se quería hacer énfasis en la colonia como un periodo móvil, compuesto por una serie de cambios que llegan hasta el presente. Por tanto, cada sala narra la historia de cómo se transformó la ciudad, la educación, la imagen, el viaje y la actualidad, tanto en América como en Europa.

Lo que se quería era reproducir el mecanismo del barco “porque el barco va y viene, trae y lleva, no se queda en un solo lugar”. Y, así como no puede pensarse la colonia como un todo organizado y homogéneo, el museo no cuenta con un orden lógico. Su recorrido se puede hacer libremente, ésta diseñado para que el espectador tenga una experiencia distinta según cómo lo transite. De esta manera, dependiendo de por dónde entre a la sala, puede “transportarse desde América hacia Europa o desde Europa hacia América” y este recorrido permite vislumbrar la relación metamórfica entre ambas orillas, el dialogo e intercambio que afectó a ambos continentes.

Pero lo verdaderamente innovador del Museo Colonial se encuentra en la manera en cómo cuenta esa historia. Y es que la narración, y no la obra de arte, es la protagonista. La organización de los objetos, y del espacio, busca generar una narrativa que llega como experiencia al espectador. Ya no se trata del museo expositivo, en donde se instala la obra contra un fondo blanco y se produce cierto tipo de admiración, distanciamiento y respeto, sino del museo narrativo, en donde la obra esta inmersa dentro de la historia misma y se transmite su trasfondo social, cultural y económico. Se tiene, entonces, una experiencia distinta, una que permite una comprensión más compleja y directa con la colonia. “Aquí nos transformamos todos” dice Felipe “Y darse cuenta de ese pequeño detalle hace que la manera en como contamos la historia cambie”.

De manera que, el Museo Colonial, es pionero y ejemplo de una nueva metodología para la construcción y diseño de museos, instituciones, exposiciones, y demás espacios culturales en Colombia. Una que es necesaria, ya que se debe replantear la manera en cómo contamos la historia, se debe aproximarla al espectador para generar una experiencia integral y educativa pues, al pretender separar la cultura de su momento de producción, al buscar poner una barrera entre la obra y quien la recibe, lo único que se transmite es información, una que no dice nada más allá de datos y referencias, una que no te muestra su relevancia hoy en día.

“La relación entre historia y diseño es muy importante para nosotros” dice Felipe “Lo que queremos hacer con Collab, y que ya estamos haciendo con otras instituciones y museos, es cambiar el paradigma de cómo se cuenta una historia al colaborar con diversos grupos de expertos, en diferentes áreas, para generar una narrativa desde el diseño, más rica, profunda y compleja”. Este tipo de empresas y proyectos están renovando la escena cultural del país, un replanteamiento que es necesario pues, al estar inmersos en un mundo saturado con información, se necesita buscar una nueva forma de transmitir mensajes, más efectiva y duradera, y quizás la fusión entre varias disciplinas, entre experiencia, diseño y narrativa, sea la manera adecuada de hacerlo.

 

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